El lanzamiento de FINAL FANTASY XIV: A Realm Reborn es uno de los sucesos más destacados de la historia de los MMO a causa de la forma en que se llevó a cabo, explotando la propia linea argumental del juego para destruirlo su mundo y utilizarlo como pretexto para hacerle resucitar sus propias cenizas.

Su equipo directivo utilizó al icónico Bahamut para llevar a cabo tal planteamiento y acabar con la versión 1.0 del juego. Es por eso, y para poner en contexto a todas las personas ajenas al universo de FINAL FANTASY XIV, que tocará hablar de End of an Era —la mítica escena que marcaba el final del título a su vez que la de la Sexta Era Astral— y lo referente a estos acontecimientos para poder hablar de los orígenes de Bahamut y entender como se llegó a la destrucción de Eorzea de manos del mismo.

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Durante los últimos compases de esta misma Era Astral el Imperio de Garlemald se dispone a invadir Eorzea por segunda vez tras fracasar sus planes quince años antes. Bajo las ordenes del Legatus Nael van Darnus el Imperio pone en marcha un plan extremo denominado como Project Meteor con el objetivo de hacer caer Dalamud (un satélite artificial gigante construido por el Imperio Allagan siglos atrás) sobre la superficie del continente eorzeano en su empeño por “purificar las tierras”, destruyendo la amenaza de los Primals.

Pese a acabar con los planes del Legatus en dos ocasiones, primero destruyendo el transmisor lunar con el que debería controlar a Dalamud y luego acabando con la vida del propio Nael en la batalla de Rivenroad, la luna roja continúa su imparable descenso sobre Eorzea, marcando los últimos días de vida del juego. El momento final llega durante la batalla de Cartenau, donde las fuerzas aliadas se enfrentan al Imperio y Dalamud consigue atravesar la atmósfera terrestre para revelar su verdadera misión.

Muestra del acercamiento de Dalamud a Eorzea.
Descenso de Dalamud sobre Eorzea.

Lejos de estrellarse contra el continente, el satélite se fractura en miles de piezas liberando al antiguo Primal que había dormitado en su interior durante miles de años: Bahamut — un suceso que era de esperar ya que Nael, tras absorber los poderes de Dalamud en Rivenroad usa la mítica habilidad de Bahamut, Megaflare. Como se da a conocer en esa misma escena, el Dreadwyrm se convierte en la séptima Calamidad, amenazando con destruir el mundo y dando acceso a la Séptima Era Umbral, a la vez que A Realm Reborn, que daría inicio cinco años más tarde que estos hechos.

Sin embargo los orígenes de Bahamut datan casi del principio de los tiempos, cuando el padre de todos los dragones, Midgardsormr llegó a Hyadelyn junto a siete crías: Azdaja, Hraesvelgr, Nidhogg, Ratatoskr, Vrtra, Tiamat y Bahamut. Los dos últimos se establecerían en las tierras de Meracydia y formarían una estirpe de su raza. Su siguiente aparición en los anexos de la historia se remontan a la Tercera Era Astral, cuando el Imperio Allagan, bajo el liderazgo del emperador Xande, consiguió conquistar prácticamente todo el mundo, quedando tan solo Meracydia dentro de sus planes como territorio a colonizar. Siglos después, en los últimos compases de su era, Xande sería revivido para devolver la gloria perdida al imperio que instauró.

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Abatida por la tristeza de perder a su hermano y compañero, Tiamat se deja engañar por los Ascians y convoca a todos sus crías para invocar de nuevo a Bahamut. El dolor, la pena y la rabia que sentían los dragones tras la perdida de su líder corrompió el espíritu del mismo al resurgir de la Corriente Vital en forma de Primal — un ser que, según la propia Tiamat, no era más que una cruda y oscura imitación del original. Con la ayuda de los Ascians, quienes planeaban la llegada de la Cuarta Era Umbral, el emperador Xande consiguió encerrar a Bahamut Primal dentro de Dalamud para utilizarlo como catalizador de energía.

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Tiamat advierte al Warrior of Light sobre los Ascians y el peligro que suponen —haciendo referencia a la captura de Bahamut— en el arco final de Heavensward.

Para mantener en forma corpórea al Primal — pues solo pueden existir mientras reciban grandes cantidades de éter y las plegarias de sus seguidores— se aseguraron de mantener a sus crías, en constante estado de estasis, a bordo del satélite. Por su parte, Tiamat fue encarcelada en el complejo flotante de Azys Lla, donde el Warrior of Light la encuentra, aún presa, en el arco final de Heavensward. Como motu propio por sus pecados la dragona decide permanecer aislada en el lugar hasta el fin de los tiempos por el daño causado a Bahamut, que fue obligado a permanecer con vida, aunque sin ella a la vez, durante más de cinco mil años a bordo de Dalamud.